miércoles, 23 de mayo de 2012

Las escalas diatónicas

Las escalas, en general, son un determinado número de notas que están en el orden natural de los sonidos musicales (Do, Re, Mi, Fa, Sol, La y Si).
Las escalas diatónicas (que son las que vamos a ver en esta lección) tienen grupos de siete notas musicales; y se caracterizan por la sucesión de tonos y semitonos.
Por lo tanto, hay diferentes tipos de escalas; por ejemplo, está la menor, la mayor o la armónica. Cada tipo con su propia sucesión de tonos y semitonos.

Escalas musicales mayores

Cuando seguimos la sucesión de las notas musicales naturales obtenemos esta escala, siempre que se empiece por la primera nota que es Do. A continuación puedes ver la sucesión de tonos y semitonos para las escalas mayores.
TONO ? TONO ? SEMITONO ? TONO ? TONO ? TONO ? SEMITONO
Una sucesión de notas en el pentagrama que forman la escala de Sol mayor.
Figura 36.  Podemos empezar por cualquier nota, pero hay
que respetar el patrón tono-semitono.
Cuando tengamos que alterar dos notas para mantener el patrón tono-semitono, tenemos que hacerlo sobre la nota de la derecha; ya que de lo contrario modificaríamos la distancia entre las dos notas anteriores. También cabe decir, que en estas escalas no podemos mezclar sustenidos y bemoles.

Escalas musicales menores

Las escalas menores son un poco más complicadas que las anteriores; ya que existen tres tipos de escalas menores: la natural, la armónica y la melódica. Esto es así porque no existe un equilibrio sonoro-armónico que se asiente en una sola.
Si seguimos el orden natural de los sonidos, empezando por La, obtendremos el patrón de tonos y semitonos que da lugar a la escala menor natural. Se le dice natural por eso: porque se obtiene a partir de la sucesión de los sonidos naturales.
TONO ? SEMITONO ? TONO ? TONO ? SEMITONO ? TONO ? TONO
Un conjunto de notas formando una escala menor natural.
Figura 37.  Escala menor caracterizada por su patrón tono-semitono.
A partir de la natural se construyen las otras dos: la armónica y la melódica. La armónica se diferencia de la natural en la séptima nota, que hay que subirla medio tono. Con esto queda una distancia de tono y medio entre la sexta y séptima nota musical de esta clase de escalas.
A continuación, el patrón de tonos y semitonos para la menor armónica:
TONO ? SEMITONO ? TONO ? TONO ? SEMITONO ? TONO Y MEDIO ? SEMITONO
La escala armónica con la distancia de tono y medio entre la sexta y séptima nota.
Figura 38.  Se aumenta medio tono al penúltima nota para formar
la escala armónica.
En cuanto a la escala menor armónica, la principal característica de esta es que sube con una estructura y baja con otra. Se toma como referencia la menor natural, ascendiendo sube medio tono la sexta y séptima nota. Cuando baja, coincide con la natural.
Un conjunto de notas que representan la escala menor melódica de Mi.
Figura 39.  Ascendemos de una forma y descendemos de otra para las menores melódicas.
Fíjate en la figura 39 como cambia el patrón tono-semitono según ascendemos o descendemos por la escala. Cuando estamos descendiendo, y sin llegar a finalizar la escala comenzamos a ascenderla, hay que respetar el patrón tono-semitono correspondiente.

Los adornos musicales

Los adornos musicales se pueden representar por medio de pequeñas notas que se colocan antes o a continuación de la nota principal. También hay otra serie de signos para hacer adornos.
De forma más formal se les denomina ornamentaciones; las más usadas son: la apoyadura, el grupeto, la cadencia, el trino y el mordete.
Estos adornos aparecieron a raiz del clave, que no permitía tocar con los matices ni con las articulaciones.

La apoyadura

Estas apoyaduras pueden ser la breve y la doble; la breve se escribe con una sola nota y tachada, mientras la doble con dos semicorcheas, que son también pequeñas. Este efecto se undica pues con pequeñas notas antes de la principal, colocándose un grado abajo o arriba de la nota a la que afecta.
Se muestra los dos tipos de apoyadura: la doble y la breve.
Figura 33.  El efecto de apoyadura adorna la música.

El mordete

Este adorno, el mordete, es muy parecido a la apoyadura; aunque en este caso los grados de las notas musicales son conjuntos. El mordete es inferior cuando la nota que se utiliza es ascendente.
Se muestran dos partituras con el mordete superior e inferior.
Figura 34.  El adorno musical de mordete.

El trino

La repetición de dos notas de forma rápida y alternada es lo que conocemos como adorno de trino. Para que sea trino, las dos notas tienen que estar a intervalo de un tono o medio tono. El símbolo que representa este adorno son las letras "tr".

Figura 35.  El trino es un adorno muy común.
En la figura 35 se ha escrito fusas para representar la ejecución de este adorno musical, pero lo real es que se tienen que ejecutar las notas los más rápido posible.

Los signos de expresión

Estos signos, o símbolos de expresión, sirven para indicar distintos aspectos a la hora de tocar una nota musical, o frase musical. Estos aspectos para tocar la nota se pueden referir a la dinámica, la intensidad, el tempo, etc...
Pueden ser palabras (en italiano en su mayoría) o símbolos propiamente dichos. Para sintetizar lo anterior, diremos que nos muestran la forma de ejecutar las notas o frases musicales.
Se clasifican según el tipo de matiz a tocar; por ejemplo como puede ser el tempo o la articulación. De esta forma tenemos signos para matices o articulación.

Matices

Estos signos de expresión nos dicen con que intensidad tenemos que tocar la nota musical. Por ejemplo, si tenemos que hacer sonar la nota fuerte o suave. A continuación se muestran todos los signos para controlar los matices (nombre, símbolo, como tocar):
  • Pianissimo: pp - muy suave
  • Piano: p - suave
  • Mezzo piano: mp - medio suave
  • Mezzo forte: mf - medio fuerte
  • Forte: f - fuerte
  • Fortissimo: ff - muy fuerte
  • Piano forte: pf - suave y después fuerte
  • Forte piano: fp - fuerte y después suave
  • Crescendo: cresc. - aumentando poco a poco la intensidad
  • Decrescendo: decresc. - disminuyendo poco a poco la intensidad
  • Diminuendo: dim. - disminuyendo poco a poco la intensidad
Existe también dos símbolos de aunmento o disminución progresiva, que tienen la misma función que crescendo y decrescendo. Éstos consisten en dos líneas que forman un ángulo; en la imagen 30 se pueden ver:

Figura 30.  Dos signos para controlar el matiz a lo largo del compás.

Articulación

Estos signos nos indican de que forma tenemos que articular la mano a la hora de tocar una nota, o serie de notas musicales. Esto tiene sentido cuando entendemos que, según el movimiento de la mano, lograremos un efecto u otro. Aquí están estos signos de expresión:
  • Staccato o picado: acorta la duración de cada nota
  • Legato o ligado: se tocan todas las notas unidas
  • Portato: se destaca la nota apoyándose en ella
  • Acentuado: se destaca la nota que lleva el acento
Varios compases que muestran la grafía musical para la articulación.
Figura 31.  Signos para saber como articular la mano para lograr el efecto perseguido.
En el compás último de la imagen hay dos tipos de acentos; el primero es el más usado, mientras que el segundo es un acento más seco y marcado. La ligadura de expresión agrupa una serie de notas que se tocan juntas, acortando la duración de la última. Estos signos pueden combinarse entre sí.

Velocidad

Estos son signos de expresión que son muy comunes en música clásica. Suelen colocarse al principio de la partitura; y representan el tipo de movimiento que se va a interpretar; o el cartácter que hay que proporcionarle a la música. He aquí algunos de ellos:
  • Lento: movimiento muy lento
  • Adagio: movimiento lento
  • Moderato: movimiento de velocidad media
  • Allegro: movimiento rápido
  • Presto: movimiento muy rápido
  • Apasionatto: apasionado
  • Con carácter: con presencia
  • Glocoso: gracioso
Por otro lado, el calderón es un signo de expresión que se le pone a una determinada nota para hacer indicar que se puede extender su duración cuanto se quiera, o se estime oportuno. Lo más general es verlo en la última nota de la partitura; pero si está en otro lugar, a continuación hay que poner a tempo para que el intérprete vuelva al tempo original.
Se muestra el símbolo del calderón en un compás.
Figura 32.  Con el calderón podemos alargar la duración en lo que consideremos oportuno.

Los signos de repetición

Estos signos nos ayudan a ahorrar espacio en la partitura. En música es muy frecuente que se repitan las mismas frases musicales, por lo que existen símbolos que nos asisten a la hora de saber los compases que hay que repetir al tocar.
Esta característca de los signos de repetición es muy útil en el sentido que nos evita volver a escribir compases que ya han sido escritos; y por lo tanto nos evita un esfuerzo extra a la hora de componer música.
También la lectura de la partitura se hace más esquemática y práctica; con las ventajas que ello conlleva.

Barra de repetición

Es una barra ancha que cruza en perpendicular el pentagrama, se caracteriza por tener dos puntos (encima y debajo de la 3ª línea del pentagrama). Esta barra de repetición nos indica un fragmento de partitura que ha de repetirse.
Dos grupos de compases donde se muestra el funcionamiento de la barra de repetición.
Figura 26.  No hay necesidad de volver a escribir fragmentos repetidos
gracias a la barra de repetición.
Como ves, cuando no se incluye en la partitura la barra de apertura, se está indicando que es necesario repetir desde el principio del tema musical.

Casillas de verificación

Estas casillas de verificación se usan, generalmente, junto a la barra de separación. Este símbolo indica también una repetición, pero con un salto cuando se está tocando la repetición. En la práctica, hay que saltarse el compás indicado por la primera casilla; pasando directamente a la casilla 2.
Se indica la utilización de las casillas de verificación.
Figura 27.  Las casillas de verificación nos proporcionan más flexibilidad
a la hora de organizar la escritura.

Signo Da capo: DC

Se trata de un signo escrito en italiano, y viene a decir "desde el principio"; indicando una repetición, de principio a fin, de la partitura. Generalmente equivale a la barra de repetición, aunque cuando se añade la indicación al Fine, hay que repetir desde el principio y finalizar donde se lea Fine.
Se muestra en la partitura como se ubica y usa el símbolo Da Capo.
Figura 28.  El signo Da Capo dispone de dos variantes para hacer
este símbolo más versatil.

Coda

Indica una referencia y puede aparecer como CS al coda o DC al coda. Su significado es que después de la repetición, hay que saltar al segundo símbolo Coda. Puede estar también en el comienzo del tema.

Figura 29.  Coda es otro símbolo para gestionar las repeticiones en la interpretación.

Las alteraciones fijas,accidentales y de precaución

Las alteraciones son unos símbolos gráficos que colocamos al lado izquierdo de las notas musicales. Estas alteraciones modifican la altura de la nota y son cinco:
SOSTENIDO ? DOBLE SOSTENIDO ? BEMOL ? DOBLE BEMOL - BECUADRO
Sin duda alguna, las que más se conocen son el sostenido y el bemol; pero las restantes alteraciones también son importantes para respetar las reglas a la hora de escribir en la partitura.
Un pentagrama en donde se muestran las distintas alteraciones musicales.
Figura 22.  Las distintas clases de alteraciones.
  • El sostenido sube medio tono la nota.
  • El doble sostenido sube un tono la nota.
  • El bemol baja medio tono la nota musical.
  • El becuadro sirve para anular el efecto de alteración.
En la práctica, y en algunos casos, al subir dos alteraciones mediante las dobles alteraciones, se pasa a la nota siguiente. Por ejemplo, el Fa doble sostenido coincidiría con la nota Sol; lo mismo ocurre para una nota afectada por un doble bemol.

Alteraciones fijas (o propias)

Estas alteraciones aparecen al principio de la partitura, justo a continuación de la clave y antes de la fórmula de compás. Estas alteraciones se conocen como armadura de clave. Por otra parte, alteran los tonos de todas las notas que se encuentren a la altura de cualquier alteración de la armadura, también a sus octavas.
Una partitura en donde aparece la armadura de clave y la indicación de las notas afectadas.
Figura 23.  Distintas notas Fa y Do afectadas por la armadura de clave.
Cuando queramos cambiar la armadura de clave, para modificar las alteraciones propias, necesitamos anticipar el cambio por medio de la doble barra. De esta forma quedará advertido el intérprete de un cambio significativo en la partitura.
Una doble barra en el pentagrama que anticipa a la armadura que hay escrita en el compás siguiente.
Figura 24.  A la hora de cambiar las alteraciones fijas en mitad de la partitura,
hay que anunciarlo con la doble barra.

Alteraciones accidentales

Este tipo de alteraciones pueden aparecer en notas que no estén afectadas por la armadura de clave. Son alteraciones que podemos hacer a las notas de forma arbitraria. Cuando alteramos una nota, las notas que estén a la misma altura y en el mismo compás se alterarán automáticamente.
Unos compases en donde se analizan las alteraciones accidentales.
Figura 25.  Análisis de las alteraciones accidentales.

Alteraciones de precaución

Hay ocasiones en las que es necesario facilitar la lectura de la partitura, bien porque sea muy compleja, o porque esté destinada a estudiantes. Las alteraciones de precaución están colocadas en donde teóricamente no son necesarias, se hace por eso, para facilitar la lectura. En muchas ocasiones están entre paréntesis para diferenciarlas.
Un pentagrama donde se señalizan las notas con alteraciones de precaución.
Figura 25.  Para evitar errores en la lectura se pueden poner alteraciones
de precaución.

El contratiempo y los valores irregulares

El contratiempo es parecido a la síncopa, acentúa una nota situada en un tiempo débil o parte del tiempo débil; aunque, en este caso, no se prolonga el sinido al tiempo fuerte.
Cuando el comtratiempo se usa en combinación con la síncopa, se puede enriquecer mucho más aún el ritmo de una canción. La sensación que tenemos con el contratiempo es que tenemos la impresión de que el ritmo va en contra.
El contratiempo puede ocupar la totalidad de un tiempo dentro del compás; como en los dos primeros compases de la figura 19. También puede ubicarse en las subdivisiones de los tiempos.
Varios compases donde se ilustra el contratiempo y los acentos de los tiempos.
Figura 19.  El contratiempo puede recaer en las subdivisiones de los tiempos.
Una música sin síncopa ni contratiempo estaría encuadrada en un esquema más lineal y cuadrado rítmicamente hablando. Es una norma general que los intérpretes, al enfrentarse a este tipo de partituras, improvisen con el contratiempo para enriquecerle el ritmo a la partitura.

Valores irregulares

Las figuras de valor pueden salirse del dominio de la relación 1:2 que vimos en la lección dedicada a las figuras de valor. Asi, no hay necesidad que un tiempo esté limitado por albergar dos corcheas en un compás de 4/4. Los valores irregulares son grupos de notas que están unidas por un corchete o un arco.
Compases con agrupaciones de notas formando valores irregulares.
Figura 20.  Los diferentes valores irregulares que podemos aplicar a las partituras.
Si añadimos los grupos irregulares, junto con la síncopa y el contratiempo, a nuestras interpretaciones musicales, lograremos una gran complejidad rítmica. Esta capacidad hará que aumente la calidad de las composiciones que seremos capaces de desarrollar.
Cabe decir, por otro lado, que las divisiones ternarias son más complejas a la hora de interpretar que las divisiones binarias.
Equivalencias:
Tresillo de corcheas = 2 corcheas
Quintillo de semicorcheas = 4 semicorcheas
Seisillo de semicorcheas = 4 semicorcheas
El tresillo y el seisillo son los valores irregulares más utilizados.
A la hora de aplicar valores irregulares en los compases compuestos la cosa cambia. De hecho se establece una relación a la inversa entre los simples y los compuestos. La consecuencia es que en los compases compuestos, un tresillo o un seisillo tendría un valor "regular".
Un dosillo ubicado dentro de un compás compuesto.
Figura 21.  Valor irregular en un compas compuesto.

La síncopa

La síncopa es un efecto rítmico que tiene lugar cuando el sonido de una nota empieza dentro de un tiempo débil y se prolonga hasta uno fuerte. Esta prolongación puede producirse por combinación de notas a través de la ligadura.
De esta forma, podemos alterar el orden natural de los tiempos fuertes y débiles. Cuando hacemos sonar una nota en un tiempo débil lo convertimos en fuerte gracias al ataque del sonido de la nota.
Varios compases en donde se reproduce el efecto de la síncopa.
Figura 17.  Con la síncopa podemos enriquecer el ritmo musical.
Podemos apreciar en la figura 17 que se produce una síncopa dentro del segundo compás. La segunda síncopa que se produce está entre el siguiente compás y el último. Este tipo es la síncopa de compás. Cuando subdividimos un tiempo en dos, una parte es fuerte y la otra débil. La síncopa de tiempo es la que se produce en las subdivisiones de los tiempos.
Varios compases con sus tiempos subdivididos en donde se reproduce la síncopa de tiempo.
Figura 18.  Cuando subdividimos los tiempos aparece la síncopa de tiempo.

Síncopa regular e irregular

Cuando la síncopa la producimos por medio de notas de mismo valor (dos blancas, tres negras...) se trata de una síncopa regular. Por el contrario, cuando utilizamos, para este efecto rítmico, notas distintas (por ejemplo de blanca a corchea) estamos ante la síncopa irregular.
Combinando el orden natural de tiempos fuertes y débiles; y el orden que nosotros queramos dar por medio de la síncopa, podemos enriquecer muchísimos nuestra música. Podría resultar aburrido no alterar los tiempos fuertes y débiles.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Tiempos fuertes y déviles

Existen tres tipos de acentos:
FUERTE - SEMIFUERTE - DÉBIL
El primer tiempo de los compases que hemos visto es siempre fuerte.
En los compases de dos tiempos, el tiempo primero es fuerte; y el segundo débil. En uno de tres tiempos, el primero es fuerte, el segundo débil, igual que el tercero. Cuando el compás es de cuatro tiempos, el primero sigue siendo fuerte, el segundo débli, el tercero semifuerte y el cuarto débil.
Distintas clases de compases en donde se indica el tipo de tiempos de cada una.
Figura 16.  Las distintas clases de compases.
En los compases de cuatro tiempos es como si juntásemos dos compases de dos tiempos. Pero la diferencia es que el tercer tiempo no es fuerte, sino que está entre el débil y el fuerte.
El tema que estamos tratando se puede aplicar tanto a los compases simples como a los compuestos. Esto es así porque los compuestos derivan de los simples. En cualquier caso, la diferencia entre los dos tipos de compases está en la forma de dividir los tiempos: de forma binaria para los simples, y de forma ternaria para los compuestos.

Los compases de amalgana

Esta clase de compases se obtienen sumando dos o más compases simples o compuestos entre sí. Así pues, amalgamar quiere decir unir dos o más cosas, en este caso compases.
Los compases que tiene por numerador 5, 7 o 9 son los de amalgama simple. Para obtener uno de 5 se unen uno de 2 y otro de 3. Para el de numerador 7 se unen uno de 3 y otro de 4 . Para el de 9 se unen uno de 4, otro de 3 y otro de 2. Cabe decir que éste último no se usa ya que se confundiría con el compuesto de mismo numerador.
Aunque es posible amalgamar compases compuestos, en la práctica no se hace ya que el resultado de esta acción da compases de 15/8 (6+9), 21/8 (9+12) y 27/8 (6+9+12). Estos compases son solo teóricos, siendo los que más se usan los de 5 y 7 tiempos.
En la figura 15 se puede observar bien la unión de los compases en uno de amalgama:
Distintos compases de amalgama en donde se dividen en compases más simples.
Figura 15.  Los compases de amalgama son el resultado de la fusión de dos
o más compases simples o compuestos.
Por último es conveniente considerar que en la música no existen las reglas extrictas. Podemos unir cualquier tipo de compás, o cambiar el tipo de compás amalgamado en cualquier parte de la partitura; incluso de ritmo.

Compases simples y compuestos

Estos son compases con una estructura de tiempos (divisiones del compás) sencilla. En la práctica, son simples los que, en su fórmula de compás correspondiente, tiene como numerador 2, 3 y 4.
Los compases con dos y cuatro tiempos se denominan binarios, y el que tiene 3 tiempos ternario. Por otro lado, pueden tener cualquier denominador en su fórmula de compás.
La unidad de tiempo de estos compases son figuras simples (sin puntillo); y son la base para formar otros más complejos.
Pentagrama con compases sencillos, se se?alan la unidad de tiempo y de compás
Figura 12.  Los compases binarios y ternarios son sencillos
en la estructura de sus tiempos.
En cuanto a los compases compuestos, tienen una estructura más compleja; se caracterizan por tener como numerador 6, 9 o 12. Si cojemos un compás simple y multiplicamos por dos el numerador y el denominador nos quedará uno compuesto.
Compases simple y compuestos con su divisiones binarias y unidades de tiempo.
Figura 13.  Unidades de tiempo y divisiones binarias para
los compases simples y compuestos.
LA UNIDAD DE TIEMPO EN LOS COMPASES COMPUESTOS
ES UNA FIGURA CON PUNTILLO

La cifra indicadora en los compases

para los compases simples, el numerador de la fórmula de compás nos dice el número de tiempos en el compás. El denominador refleja la figura que valdrá un tiempo; es decir, la unidad de tiempo. Para los compuestos es igual con la salvedad de que el denominador refleja como unidad de tiempo la figura con puntillo.
Correspondencias entre fórmulas de compás y figuras de valor.
Figura 14.  Correspondencias entre fórmulas
de compás y figuras de valor.

La ligadura y el puntillo

La ligadura
La ligadura de valor es un símbolo que sirve para unir la duración de dos figuras de valor que estén a la misma altura. Se trata de un pequeño arco, paralelo al pentagrama que une a las dos notas musicales.
Cabe decir que mínimo son dos unidas, pero pueden ver más notas afectadas por la ligadura. Por otro lado, en la práctica solo se toca la primera nota, y se mantiene sonando durante la suma de las restantes.
En la siguiente imagen se ve esto más gráficamente:
Unos compases con notas ligadas por medio de la ligadura de valor; se señala que las notas ligadas no se tocan.
Figura 9.  Las notas ligadas no se tocan; solo la primera
durante la suma de las demás.
En la figura 9 se muestran ligaduras de valor que están dentro de un compás; no obstante, las ligaduras pueden exceder el compás, extendiéndose al siguiente (incluso a alguno más allá). La ligadura de valor se renueva cuando une una nota del siguiente compás.
Notas ligadas por varios compases, renovándose la ligadura en cada compás.
Figura 10.  La ligadura debe renovarse cuando exceda el
compás donde nació.

El puntillo

Seguramente, al observar una partitura, hayas visto un puntito al lado de la nota musical, ese punto indica que hay que aumentar la mitad del valor de la figura, o silencio si está al lado de un silencio.
Se muestra la analogía entre el puntillo y las notas ligadas.
Figura 11.  Existe una equivalencia entre el puntillo
y la ligadura de valor.

Las figuras musicales y sus silencios (2)

Los sonidos musicales deben tener una duración precisa en el tiempo; sino fuera así, no sería posible la música. Las figuras de valor son las que determinan la duración de los sonidos entre sí. Los silencios son las pausas sonoras de los sonidos musicales.
Las figuras de valor son siete, y de mayor a menos son:
  • REDONDA
  • BLANCA
  • NEGRA
  • CORCHEA
  • SEMICORCHEA
  • FUSA
  • SEMIFUSA
Cada silencio corresponde en duración al valor de una determinada figura de valor; por lo que podemos decir que hay parejas equivalentes en duración entre figuras y silencios.
Relación de figuras de valor emparejadas con su correspondiente silencio.
Figura 6. Correspondencia entre figuras de valor y silencios.
La línea vertical que nace de la nota se llama plica, y la extensión superior del extremo de la línea, corchete.
Existe una relación en la duración de las notas entre las figuras de valor; esta relación se conoce como valor relativo, y es de 1:2. Esto quiere decir que una figura de valor indica el doble de duración que la figura siguiente. Por ejemplo, la redonda es igual a dos blancas, la negra vale dos corcheas...

Fórmula de compás

En la lección destinada al compás se ha dicho que éste se divide en una serie de porciones iguales que se llaman tiempos. Para saber en cuantos tiempos, y la duración de cada uno, se divide el compas tenemos un símbolo llamada fórmula de compas.
Se trata concretamente de una fracción a continuación de la clave en cuyo numerador se indica el número de tiempos, y en el denominador la figura de valor que hace de unidad para medir la duración de dichos tiempos.
Un pentagrama con fórmula de compás y la unidad de tiempo y compás.
Figura 7.  La fórmula de compás nos indica el número
de tiempos y su duración
  • La figura de valor que equivale en duración a un tiempo se llama unidad de tiempo
  • La figura de valor que, en duración, coincide con un compás se llama unidad de compás
Lo más corriente es que sea la negra la unidad de tiempo, ya que se usa mucho el 4 como denominador en la fórmula de compás. Cuanto más usemos figuras, como unidad de tiempo, cercanas a la redonda, menos figuras de corta duración podremos usar.
Una lista con emparejamientos entre denominadores y figuras.
Figura 8.  Correspondencia entre figuras y denominadores
para fórmula de compás.

Los compases

Para que la lectura de la música sea ordenada, necesitamos dividir la grafía en una serie de porciones iguales. Estas porciones se llaman compases. Dividen al pentagama en partes iguales, y agrupan a una porción de notas musicales en el pentagrama.
El compás está dividido, a su vez, en partes iguales que se denominan tiempos. Todas estas divisiones ayudan a la lectura de la música. Imagina un pentagrama sin compases; sería imposible leer la música.
La figura 4 nos muestra las compases:
Un pentagrama con compases y líneras divisorias.
Figura 4. Los compases y líneas divisorias nos
ayudan a leer música
Como se aprecia en la figura, existe una línea divisoria o barra de compás que separa un compás del siguiente. Esta barra de compás cruza perpendicularmente al pentagrama.
Además está la doble barra que, básicamente, nos indica que en el próximo compás se ha introducido un cambio significativo; como por ejemplo, un cambio en el tempo. Por último, también está la barra final que, como su propio nombre indica, señaliza el final de la lectura. Sería como el punto y final en una obra literaria.
Dos barras perpendiculares al pentagrama: doble barra, y un signo al final: la barra final.
Figura 5. La doble barra y la final nos asisten
en la lectura musical.
Podemos señalizar con la doble barra:
  • La separación en partes de una partitura.
  • Una modificación de la tonalidad, o una variación en el compás.
  • Algún cambio en la partitura que queramos resaltar a partir de la doble barra.

Las claves

Las claves son una referencia para saber la ubicación de una determinada nota musical. Por ejemplo: ¿cómo sabríamos que sonido musical es una nota ubicada en la segunda línea del pentagrama?
No hay forma de saberlo, a menos que viniese indicado cual es esa nota por medio de algún símbolo gráfico. Este símbolo es lo que se conoce como clave, y es, precisamente, el que nos da la clave para discernir las notas en el pentagrama.
Pentagrama con una clave indicada por una flecha.
Figura 3. las claves nos indican la ubicación de las notas.

Clave de Sol. Nos indica que la nota Do está en la 2ª línea. Es la que más se utiliza. Una flecha hacia la izquierda Porci?n de pentagrama con la clave de Sol
Clave de FA en 4ª línea. La nota situada en la 4ª línea del pentagrama es un Fa. Se utiliza mucho para piano. Una flecha hacia la izquierda Clave de Fa en 4? l?nea al principio de una porción de pentagrama
Clave de Fa en 3ª línea. La tercera línea del pentagrama contendrá un Fa Una flecha hacia la izquierda La clave de Do en pl?neaacute;nea
Clave de DO en 1ª. En este caso, es la primera línea la que alberga a la nota Do. Se utiliza para instrumentos graves. Una flecha hacia la derecha La clave de Do en primera l?neaacute;nea
Clave de DO en 2ª. En la segunda línea del pentagrama se situará la nora Do. Una flecha hacia la derecha La clave de Do en segunda l?neaacute;nea
Clave de DO en 3ª. Esta clave indica que es el Do la nota de la 3ª línea. Se usa con instrumentos como la viola. Una flecha hacia la derecha La clave de Do en tercera l?neaacute;nea
Clave de DO en 4ª. En este caso, el Do está en la 4ª línea. Una flecha hacia la derecha La clave de Do en cuarta l?neaacute;nea